viernes, 26 de febrero de 2010

MONTE ALBAN






Ciudad prehispánica, antigua capital de los zapotecos erigida sobre un conjunto de cerros en el centro del valle . Floreció entre los años 500 a.C. al 800 d.C. y fue una de las primeras en establecerse en Mesoamérica.

Sus fundadores provenían de comunidades del valle y hablaban una versión antigua del zapoteco. Llegó a tener hasta 35 mil habitantes.

Esta zona llegaba a abarcar el territorio del actual estado de Oaxaca, el sur de Puebla y el este del estado de Guerrero.

Monte Albán es reconocida por su bella arquitectura, sus piedras grabadas y las urnas de cerámica gris que representan a sacerdotes ricamente ataviados, lo que denota la creencia en una vida después de la muerte. Todo ello fue encontrado en las casi 190 tumbas hasta ahora descubiertas.

Hacia el año 800 d.C. descendió el número de sus habitantes; sin embargo, el descubrimiento de la ofrenda de la tumba 7 demuestra que la ciudad continuó habitada y utilizada como lugar sagrado hasta la llegada de los españoles.

En 1987 fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.


Fundación y desarrollo de Monte Albán
Monte Albán I(500 a.C.-100 a.C.): Desde su fundación, el sitio surge como el centro principal de poder político y económico de la región. Durante este periodo se inició la nivelación de la parte superior del sitio y la plaza central. Este período corresponde a la culminación y decadencia del mundo olmeca.

Monte Albán II (100 a.C.-250d.C.): sus habitantes continuaron con la nivelación de la plaza; debido a los datos obtenidos de hallazgos arqueológicos, es evidente que tuvieron contacto con grupos mayas de Chiapas y Guatemala, de donde proviene el culto al murciélago.

Uno de los edificios más notables de la época II de monte Albán es el conocido como Montículo J, el cual se encuentra en el centro de la plaza mayor.

Monte Albán III: Se refiere al periodo Clásico, marcando el apogeo de la cultura del valle, no sólo de la civilización que se asentó en Monte Albán sino que también tiene correspondencia con el desarrollo y apogeo de las culturas mesoamericanas. Este periodo se divide en dos subfases:
SubFase1.- Duurante la primera (250-650 d.C.) se reciben influencias de Teotihuacán, las cuales se manifiestan en la decoración de edificios, piezas de cerámicas y tumbas.
SubFase2.- La segunda es la de mayor florecimiento. Inicia a la caída de Teotihuacán y termina en el año 800 d.C. En esta subfase fueron construidos la mayor parte de los edificios que hoy se pueden apreciar, cubriendo a otros de épocas anteriores.

Monte Albán IV (800-1325 d.C.): Abarca hasta la caída de los grandes centros urbanos y el surgimiento de señoríos y cacicazgos que poblaron ciudades más pequeñas. La construcción de estructuras monumentales cesó y la población disminuyó.

Monte Albán V (1325-1521 d.C.): Es la última fase conocida cuando los mixtecos invadieron el valle y se asentaron en lugares cercanos como Zaachila y Xoxocotlán. Este último grupo hizo ceremonias y enterramientos en la antigua capital zapoteca.


Organización arquitectónica de la zona


La disposición de las construcciones es de norte a sur. En el centro de la planicie se localiza un amplio patio aplanado conocido como La Gran Plaza circundado por templos ceremoniales ubicados en el este y al oeste.

Las construcciones más sobresalientes son la Plataforma Sur y el Complejo de la Plataforma Norte.

La concentración de edificios se encuentran el la Plataforma Norte que contiene a los Edificios A y al Edificio B separados por El Patio Hundido al cual se llega a partir de unas escalinatas desde la Gran Plaza.

Detrás del Patio Hundido, se encuentran el Edificio I, El Edificio de Vértice Geodésico, Edificio Enjoyado y el Edificio D.

Cercano a la Plataforma Norte se distingue La Tumba 56, el Palacio del Ocote, el Montículo X, el Montículo Noreste, la Tumba 103 y la Tumba 104.

La Gran Plaza mide aproximadamente 300 por 200 m. Contiene el Edificio J u Observatorio, el Edificio I, el H y el G.

En el lado este de la Gran Plaza se encuentran El Juego de Pelota, El Adoratorio, el Edificio P, El Palacio y el Montículo O.

Del lado contrario a La Gran Plaza hacia el poniente se destacan el Sistema IV con los edificios IV y N, el Edificio L, La Galería de los Danzantes y el Sistema o Grupo M.

La gran plaza llegó a ser un espacio destinado al mercado que reunía a comerciantes que visitaban y se congregaban en Monte Albán, los cuales provenían de las regiones circundantes así como de zonas aún más lejanas. Se comercializaba todo tipo de productos entre ellos plantas, alimentos y objetos destinados a la veneración.

El peculiar diseño del edificio J hace que se destaque del conjunto circundante de edificios. Por la orientación de sus paredes y de sus pasillos, se estima con gran probabilidad que éste haya sido empleado como observatorio astronómico.

En el Templo y Galería de los Danzantes se encuentran marcados rasgos olmeca, donde se destacan bajorrelieves esculpidos en lápidas que decoran los basamentos y que representan a personajes en aparente movimiento.
Adicionalmente se distinguen hombres sacrificados con miembros mutilados y algunas inscripciones que muestran que ya se contaba con un sistema de escritura, un calendario y evidencia del uso astronómico.


Estelas
Existen en Monte Albán varias estelas que en su superficie contienen texto escrito en forma de jeroglíficos, los cuales no tienen representadas figuras animales ni humanas.

Estas se ubican fuera de los edificios y se cree que tienen una influencia notablemente maya; corresponden primordialmente a un calendario en los cuales se logran distinguir entre ellos los representantes de los días meses o años.

Muchos de los jeroglíficos esculpidos representan números los cuales permiten demostrar que los habitantes de la región ya poseían un gran conocimiento matemático y astronómico del cual se conoce muy poco.

Una de las estelas, la mayor de Monte Albán, mide aproximadamente seis metros de altura y está orientada astronómicamente, alineada perfectamente en dirección norte con la estrella polar.


Los tesoros de Monte Albán


Entre los tesoros más importantes encontrados en Monte Albán se numeran los trabajos de oro, plata, turquesa, jade y hueso, descubiertos a través de las excavaciones realizadas en las tumbas zapotecas.

Y que decir de los significativos hallazgos en la zona por parte del investigador Alfonso Caso y Andrade, que lo condujeron al descubrimiento en la Tumba No. 7 la cual describe un importante entierro ceremonial.

Las piezas rescatadas se encuentran exhibidas en museos y muestran la calidad de los trabajos de orfebrería y los finos trabajos realizados en metal

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